hundimiento del Lusitania
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El hundimiento del Lusitania: Cómo EE.UU. se acercó a la guerra
En 1915, la Primera Guerra Mundial ocurría en Europa. Estados Unidos no estaba en la guerra. Quería mantenerse al margen y ser neutral. Esto se llama neutralidad. Pero mantenerse neutral no mantuvo a los estadounidenses seguros.
Un barco británico llamado Lusitania salió de Nueva York rumbo a Inglaterra. Un submarino alemán vio el barco y lanzó un torpedo. El torpedo golpeó el Lusitania, que se hundió rápidamente. Murieron unas 1,200 personas, incluidos 128 estadounidenses. En Estados Unidos, la gente se enojó y se preocupó.
El presidente Woodrow Wilson sintió presión. Algunas personas querían que EE.UU. entrara en la guerra. Otras querían paz. Wilson decidió enviar un mensaje fuerte a Alemania, diciéndoles que dejaran de atacar barcos. Pero no pidió declarar la guerra. Quería mantener la paz.
Alemania detuvo los ataques por un tiempo, pero en 1917 comenzó de nuevo. Al mismo tiempo, EE.UU. se enteró de un mensaje secreto llamado el telegrama Zimmermann. Alemania pidió a México que los ayudara a luchar contra EE.UU. y prometió devolverle Texas, Nuevo México y Arizona. Esto enojó mucho a los estadounidenses.
Ese mismo año, EE.UU. entró en la guerra. Wilson dijo que el mundo debía ser seguro para la democracia. EE.UU. creó la Fuerza Expedicionaria Estadounidense, soldados que fueron a Europa a ayudar en la guerra.
El hundimiento del Lusitania no fue la única razón por la que EE.UU. entró en la guerra, pero fue muy importante. Mostró que la neutralidad no siempre era suficiente para mantenerse a salvo. Fue un paso importante hacia la guerra.
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El hundimiento del Lusitania: Cómo EE.UU. se acercó a la guerra
En mayo de 1915, durante los primeros años de la Primera Guerra Mundial, el barco británico Lusitania zarpó de Nueva York rumbo a Liverpool. Aunque Estados Unidos había declarado la neutralidad, el océano Atlántico era un lugar peligroso. Alemania había advertido que los barcos que entraran en aguas británicas podían ser atacados.
Un submarino alemán lanzó un torpedo contra el Lusitania frente a la costa de Irlanda. En solo 18 minutos, el barco se hundió. Murieron unas 1,200 personas, incluidos 128 estadounidenses. El evento causó conmoción en Estados Unidos. Muchos pensaban que se había violado el derecho internacional y que se habían atacado vidas inocentes.
El presidente Woodrow Wilson recibió presión para actuar. Pero él quería evitar la guerra. En lugar de eso, envió mensajes diplomáticos a Alemania pidiéndoles que detuvieran los ataques a barcos civiles. Esperaba mantener la neutralidad y que EE.UU. ayudara a lograr la paz desde fuera del conflicto.
Alemania cambió su estrategia por un tiempo, pero en 1917 volvió a atacar barcos sin advertencia. Ese mismo año, se hizo público el telegrama Zimmermann, en el que Alemania pedía a México que se uniera a la guerra contra EE.UU. y le prometía recuperar territorios como Texas, Nuevo México y Arizona.
Estos eventos cambiaron la opinión pública. En abril de 1917, Wilson pidió al Congreso declarar la guerra. EE.UU. creó la Fuerza Expedicionaria Estadounidense para apoyar a los Aliados en Europa. La participación estadounidense fue clave para el resultado del conflicto.
Aunque el hundimiento del Lusitania no causó la entrada inmediata en la guerra, marcó un punto de cambio. Mostró que la neutralidad no siempre protegía a la nación. Con el tiempo, EE.UU. asumió un papel más activo en el mundo.
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El hundimiento del Lusitania: Cómo EE.UU. se acercó a la guerra
El hundimiento del Lusitania en mayo de 1915 fue más que una tragedia. Fue un momento decisivo que comenzó a cambiar la posición de Estados Unidos en los asuntos mundiales. En ese momento, el país se mantenía en neutralidad y muchos pensaban que la guerra europea no era asunto suyo.
El Lusitania, un barco británico con pasajeros, salió de Nueva York rumbo a Inglaterra. Aunque era un barco civil, Alemania dijo que transportaba armas y lo consideró un blanco. Un submarino alemán lo atacó cerca de Irlanda. El barco se hundió en menos de veinte minutos. Murieron casi 1,200 personas, incluidas 128 estadounidenses. La noticia causó indignación y temor en Estados Unidos.
El presidente Wilson respondió con cuidado. Envió mensajes diplomáticos a Alemania exigiendo que detuvieran los ataques, pero no declaró la guerra. Creía que la neutralidad podía ayudar a lograr la paz. Sin embargo, muchos en el país estaban divididos: algunos querían mantener la paz, otros querían responder con fuerza.
En 1917, Alemania reanudó los ataques sin advertencia. Luego se hizo público el telegrama Zimmermann, donde Alemania ofrecía ayudar a México a recuperar territorios si atacaba a Estados Unidos. Este mensaje fue visto como una amenaza directa.
Wilson dijo que el tiempo para la paz había terminado. En abril de 1917, pidió al Congreso declarar la guerra. El país formó la Fuerza Expedicionaria Estadounidense, dirigida por el general John J. Pershing. Estos soldados jugaron un papel decisivo en Europa.
Aunque el hundimiento del Lusitania no provocó la guerra inmediatamente, sí hizo que los estadounidenses se dieran cuenta de que no podían ignorar lo que pasaba en el mundo. Fue un paso clave hacia una nueva era de participación global para Estados Unidos.